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El consumo de energía en el año de la pandemia

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El consumo de energía en el año de la pandemia

El pasado mes de julio se hizo público el Informe estadístico de la energía mundial 2021 (Statistical Review of World Energy 2021), la septuagésima edición del estudio elaborado por la compañía BP que es, de hecho, uno de los análisis más exhaustivos en esta materia. En esta ocasión, las conclusiones que se extraen del documento son especialmente relevantes por dos motivos: por un lado, porque permiten comprobar cómo evoluciona el consumo de energía global en el contexto de la transición energética actual, que persigue alcanzar un horizonte de cero emisiones en las próximas décadas; y, por otro lado, porque pone cifras al impacto de la pandemia de COVID-19 en este sector.

¿Declive de las energías fósiles?

La primera conclusión que se extrae del informe es que el consumo de energía primaria -aquella que está disponible en la naturaleza, como los combustibles fósiles o la energía solar- disminuyó un 4,5% en el 2020, lo que representa el mayor descenso registrado desde 1945. Sin duda, el confinamiento de la población durante los primeros meses de la pandemia y las restricciones posteriores impuestas por distintos gobiernos explican este fenómeno, pero un análisis detallado de los datos refleja también las tendencias de fondo.

Por ejemplo, casi tres cuartas partes de esta caída en el consumo de energía primaria fue protagonizada por el petróleo (un -9,3%, alcanzando el nivel más bajo desde 2004), seguido por el gas natural y el carbón. Así, el precio medio del barril se situó en los 41,84 dólares, el más bajo desde 2004. Este escenario fue especialmente notable en Estados Unidos, donde se consumieron 2,3 millones de barriles diarios (b/d) menos, en la Unión Europea (-1,5 millones de b/d) e India (-480.000 b/d). Dentro de la Organización de Países Exportadores de Petróleo (OPEP) esta disminución de la demanda afectó especialmente a Libia y Arabia Saudí, mientras que fuera de este grupo, Rusia y Estados Unidos lideraron las reducciones de venta de barriles de crudo.

El consumo de energía en el 2020
El 20 de abril del 2020, el precio del barril de petróleo cayó por debajo de 0 por primera vez en la historia.

Respecto al gas natural, los números también avanzan un retroceso de esta materia prima: los precios cayeron a mínimos y su consumo se redujo un total de 81.000 millones de metros cúbicos (bcm), un 2,3%. No obstante, aun teniendo en cuenta el retroceso de la energía primaria, el gas amentó su participación en este segmento alcanzando el máximo histórico del 24,7%. El consumo de carbón cayó 6,2 exajulios (EJ), un 4,2%, registrando el nivel más bajo desde 1965, mientras que la producción de carbón disminuyó de forma todavía más notable, 8,3 EJ menos, un 5,2%.

¿Cuál es el impacto de las energías renovables?

Que son necesarias ya lo sabemos, ¿pero qué consecuencias medioambientales tiene su despliegue?

De estos datos se extrae el retroceso de las fuentes de energía fósil, aunque cabe señalar que China ha sido el único país del mundo que ha aumentado su consumo, registrando un crecimiento del 2,1%. En concreto, la demanda de barriles aumentó en 220.000 b/d; el consumo de gas, en 22 bcm; y el de carbón aumentó también en 1,1 EJ.

Menos consumo de energía, pero más renovables

En la otra cara de la moneda, las renovables (eólica, solar e hidroeléctrica) crecieron a pesar de la caída de la demanda energética general. Las energías limpias aumentaron de media un 9,7%, un crecimiento por debajo de lo observado en los últimos diez años, donde se ha registrado un 13,4% interanual de media, pero en términos energéticos siguió la tendencia observada en el 2017, 2018 y 2019 (2,9 EJ). De todas estas tecnologías, la solar fue la que más se expandió (un 20%), con 1,3 EJ, aunque es la eólica la que mayor aportación realizó al crecimiento de la cuota renovable, con 1,5 EJ. En cifras, la capacidad solar creció 127 GW en 2020, y la eólica 111 GW, casi el doble que el anterior récord de crecimiento interanual.

La energía nuclear, como las fósiles, también retrocedió. Cayó un 4,1%, principalmente por Francia (-0,4 EJ), Estados Unidos (-0,2 EJ) y Japón (-0,2 EJ). La situación de las nucleares suscita numerosos debates en todo el mundo y, mientras que algunos países (China, Estados Unidos, India o Brasil) están construyendo nuevos reactores, otros como España se han propuesto apagarlos. El caso de Francia es paradigmático porque aproximadamente el 80% de la demanda se cubre con esta tecnología y el gobierno galo se ha propuesto reducir esta cuota hasta el 50% en los próximos 15 años aumentando la participación de renovables.

En definitiva, en el año de la pandemia se produjo un descenso mundial en el consumo de energía, pero, dentro de este escenario excepcional, la tendencia es evidente: menos combustibles fósiles, más energías renovables.

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